El enfrentarse a una universidad, sea pública o privada, es un reto para el estudiante de hoy en día, puesto que están apostando a un futuro mediocre donde solo se cree que los hijos de “ricos” o las universidades de “ricos” son los potencialmente dotados para los grandes empleos.
Pero este pensamiento es erróneo, pues estudiar en una universidad “rica” no es un condicionante para ello, todo depende del estudiante y su proyecto de vida. La actitud del estudiante frente a este proyecto es de total vitalidad pues de él depende ser un estudiante “pobre”, “mamador de gallo” o un estudiante de cerebro “rico”, interesado por prepararse, liderar proyectos e ir más allá de las bases que ofrece la universidad.
En muchas ocasiones se culpa al maestro y a su metodología de estudio de esta mediocridad, por parte de los estudiantes, pero el docente es muy poco lo que puede hacer, este por mas actitud que tenga de enseñar no puede hacer nada si el estudiante no tiene esa misma actitud para aprender. El rol que juega el maestro es de guía para el estudiante, donde se debería centrar en la motivación de estos y ser partícipe de su proyecto de vida. Convencerlos que estudiar no es cuestión de estrato social, pues muchos de estos estudiantes están por llenar las planillas y no sus cerebros.
“La solución de este problema de la educación está más en el estudiante que en la universidad o en sus docentes” elcides olaznog
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